Alcalinidad en paredes nuevas: qué es y cómo tratarla correctamente
En nuevas construcciones existen diversos motivos que pueden afectar el aspecto final de nuestras paredes. Uno de los más frecuentes es la alcalinidad, una condición que ataca el pigmento de la pintura y provoca la aparición de manchas visibles en la superficie.
¿Qué es la alcalinidad?
Las construcciones de origen cementicio, es decir todas aquellas con alta presencia de cemento, cal y áridos, poseen una composición alcalina, que es el concepto opuesto a la acidez.
Tanto la alcalinidad como la acidez pueden medirse en una escala de pH que va desde 0 (ácido) hasta 14 (alcalino). El punto intermedio, pH 7, representa una condición de neutralidad y es el estado ideal para poder pintar o aplicar revestimientos.
¿Cómo afecta la alcalinidad a pinturas y revestimientos?
La alcalinidad ataca y transforma el color de pinturas y revestimientos, especialmente aquellos de tonos intensos. Esto se manifiesta en forma de manchas, veladuras o cambios de color que aparecen con el tiempo.
Por este motivo, es fundamental esperar a que el revoque fragüe por completo y que las lluvias ayuden a reducir la alcalinidad de la mezcla hasta alcanzar un pH neutro. Este proceso natural puede demandar entre 60 y 120 días.
Sin embargo, existe una forma de acelerar este proceso y reducir significativamente los tiempos de espera antes de pintar o revestir.
Tratamiento de la alcalinidad
Si bien no es posible modificar la condición alcalina de la masa estructural, sí podemos actuar sobre la superficie y reducir los tiempos de espera antes de aplicar el sistema de terminación.
En primer lugar, es indispensable cumplir con las etapas de fraguado y eliminación de humedad. Una vez que los revoques estén secos y correctamente fraguados, se procede a aplicar una solución de ácido muriático diluido entre 10% y 20% en agua.
Esta solución debe aplicarse con cepillo, dejando actuar durante 30 minutos y luego enjuagando con abundante agua limpia.
Verificación del pH
Luego del lavado ácido, se debe comprobar el estado de la superficie. Esto puede realizarse mediante distintos métodos como papel indicador de pH o soluciones líquidas específicas.
Si la superficie continúa presentando alcalinidad, deberá repetirse el procedimiento de lavado ácido hasta obtener un valor de pH entre 7 y 8, condición óptima para aplicar pinturas o revestimientos.
